Nada en la Maleta

Aprendiendo a vivir

3 Junio, 2016
por Margarita Álvarez
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Volvemos a casa

Querido amigo, esta ha sido mi historia durante estos tiempos. Vueltas y caminos para explorar los detalles de ser. Y ha sido un viaje interesante. Con subidas y bajadas, cruces de gentes y largos senderos en soledad. El mundo de Alicia como un jardín de ideas, pensamientos y sentimientos. Esto es lo que he explorado. La desorientación… la pérdida… Y la Paz justo en el centro de la tormenta. Esa Paz, esa calma, esa tranquilidad, aún sin ver o sentir nada claramente. Aún con las oleadas de emociones.

¿Te conté lo alto que cantan los árboles ahora? Y las piedras. Las montañas. Y el río. Todo se ha amplificado.

Las líneas de mi mano marcan un desvío. Uno importante. Ya volverá, aunque nada será igual. Salvo el amor. Mi amor por esta vida. Que siempre fue, y siempre será.

Volvemos a casa.

18 Mayo, 2016
por Margarita Álvarez
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Magia en las palabras

Hay gente que es capaz de transmitir la magia del mundo en sus palabras.

Hay magos que capturan instantes llenos de sentimientos.

Hay belleza en el mundo.

¿Cómo transmitir esa belleza? ¿Cómo podría compartirla? ¿Cómo expresar una sensación?

Hoy estoy en una de esas ciudades que, de por sí, ya es mágica. Y mis fotos se quedan cortas.

Vuelvo aquí.

Hasta su nombre es hermoso.

Me he quedado un rato sentada en la calle, contemplando esa visión.

Los edificios hablan.

Hace un tiempo que todo habla. Seguramente, siempre fue así. Ahora, en cambio, yo oigo más, o soy más consciene, quizá.

No todo habla igual.

Esta ciudad canta. Conversa.

El olor de los Trdelník en plena calle, y ese aspecto de la gente que te dice que has llegado más al este… y un poco más al norte.

Vaciar la maleta… ayuda a ver, a escuchar.

Siempre había estado ahí, pero ahora el mundo canta al oído.

Hay magia en el aire. Hasta los edificios cantan.

Es hermoso.

Dormiré aquí esta noche. Quizá pueda escuchar alguna historia.

15 Mayo, 2016
por Margarita Álvarez
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Si te dejaras llevar

Querido amigo, hacía tiempo ya… Me he acordado de ti.

¿Sabes? Emprendí mi viaje para conocer, descubrir, y en el olvido empecé a pensar que debía encontrar. 

Hablaremos de ello… Te lo contaré.

Sé que tienes ilusión por conocerlo, por saber de mí. Sabes que te lo agradezco en el alma.

Hoy he visto una fotografía. Hace unos años ya.

Miraba un río. Y, simplemente, seguía mi vida. Había construido, creado, cosas. Hacia actividades. Y todo ello iba guiado por un flujo que estaba por debajo, una sensación general. No necesitaba pensarla, no necesitaba concentrarme en la vida. Fluía.

Todas las vidas fluyen, como un río, y vamos haciendo cosas al avanzar.

Cuando ese río se vuelve turbio, tu mundo se revuelve.

He visto personas tratar de ser felices, tratar de encontrar su propósito, tratar de limpiar sus aguas… Y me pregunto, ¿cuál será su río? ¿Cuál será su sensación del día a día? ¿Sentirán amor?

No amor forzado, como algo que se debe sentir y que haces a propósito. ¿Se sentirán amados? Sin pensarlo, sin decidirlo, sin buscarlo. ¿Se sentirán apreciados y atendidos tan profundamente que no saben siquiera que el río podría sentirse diferente?

He visto ríos…

Y en el olvido, ninguna de las acciones ha conseguido aún, por sí misma, cambiar las aguas. El agua fluye. Y la sensación de fondo de la vida, la música de fondo, la que rellena los vacíos, la que está cuando no hay actividad, no responde a esas acciones, ella fluye por sí sola.

He visto ríos…

¿Son felices o se esfuerzan por ser felices? ¿Se sienten amados y ello los impulsa a hacer cosas o hacen cosas mientras tratan de cambiar el flujo principal de su sentir?

Querido amigo, te siento aquí. Sé que entiendes esto. Tú eres feliz. No necesitas pensarlo.

Una felicidad sutil. Como el amor por la vida, y de la vida.

Qué descubrimiento… El río puede cambiar.

Si se dejaran llevar, ¿cuál sería el sentimiento principal? ¿Ilusión por la vida o tristeza? ¿Alegría? ¿Entusiasmo? ¿Soledad?

Si te dejaras llevar… Si no hicieras nada que generará un sentimiento momentáneo…

Si no trataras de ser feliz… ¿Qué sentirías? ¿Qué te cuenta el río?

21 Agosto, 2015
por Margarita Álvarez
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La inmensidad del mar

Querido amigo, hoy he recibido una carta de alguien inesperado. Una de esas personas que, sin conocerla, te llegan al alma, porque sabes que te está hablando directamente a ti. A esa parte de todos nosotros que está unida en el corazón y, por eso, nos reconocemos.

Porque te habla desde la sencillez.

Desde la sensatez.

Desde lo único que realmente tiene sentido.

En un mundo donde tanta gente busca encontrar las normas, reglas y directrices que otros tantos tratan de marcar, determinar y, casi sin darse cuenta, imponer, para tener una estructura a la que agarrarse…

Que alguien te recuerde…

Que alguien se dé cuenta de lo esencial.

Que alguien te dé un toque y te invite de nuevo a mirar al único sitio que realmente importa.

Que realmente existe…

Hoy le hablaba al mar. A la inmensidad del mar.

Y éste, con un guiño, me ha devuelto la mirada en forma de mensaje en una botella de alguien desconocido y, a la vez, tan cercano.

Y me ha devuelto mi propio mensaje.

Y me ha invitado, de nuevo, a vivir mi propia vida y a volver a vaciar mi maleta, una vez más.

12 Julio, 2015
por Margarita Álvarez
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Vida es lo que somos

Querido amigo, hoy he vuelto a ver el mar. He estado un rato hablando con él. Desde dentro. Notando las olas moverse a mi alrededor.

Con un poco que te pares a observar sientes la inmensidad de la vida en él.

Y recuerdas que eres parte de esa vida.

Hoy he sentido el sol, el viento, el agua y la sal.

Y he escuchado a los niños reír y jugar.

A las familias conversar.

A los abuelos disfrutar de sus cosas.

La vida manifestada en cada centímetro, a mi alrededor.

Porque vida es lo que somos en esta Tierra. Y cuando lo recordamos, vivimos aún más.

8 Mayo, 2015
por Margarita Álvarez
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Mi propia visión

Querido amigo, ya sabes lo hermosa que es la primavera para mí, llena de color y luz, sobre todo en este mes de Mayo.

7 de Mayo… Hermosa fecha.

Y hermosa la claridad de hoy. Claridad en el corazón.

Hay pocas cosas ya nublando la visión.

Nací con una pequeña protección. Un intento de no percibir. Pero hay cosas que, simplemente, se saben.

Y siempre he sabido.

Sólo que, a veces, ver con anticipación lo que otros apenas llegaban a vislumbrar, hizo que dudara, que me planteara si mis sentidos funcionaban bien, pues lo que veía parecía carecer de fundamento ante los demás.

Seguir a mi corazón, seguir lo que sentía, pasara lo que pasara, requería bastante valor.

Hoy he leído algo que lo explicaba bien, y decía que hemos de saber que el que los demás no nos comprendan no significa que no nos amen.

Hace muchos años, alguien me escribió: “pasa de la gente como yo, que no te entiende”. A esto se refería. Pero entonces yo no lo sabía, y no comprendía qué era lo que había que entender y no entendían. Y me esforzaba por explicar…

Y hoy, la primavera, con su luz, ha traído claridad.

La claridad que da también mirar con el corazón. Desde ese punto donde no hay dudas sobre mis propios pensamientos y sentimientos.

Saber que lo que siento, lo que percibo, está más allá del espacio y del tiempo me da paz en el interior. 

Saber que no hago nada mal, que mi brújula no está estropeada, que lo que ocurre es sólo que atiende a mi forma de percibir el mundo, y no al mundo en sí, hace que entienda mejor.
Sentir que todo está ya en su sitio, que lo logré, que ya puedo descansar, abre mi corazón.

Y hoy la primavera me ha regalado la luz de mi propia visión reflejada en el exterior.

2 Mayo, 2015
por Margarita Álvarez
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La libertad de ser y las olas

Querido amigo, hoy quiero compartir contigo una reflexión personal…

Todas lo son, pero quizá ésta sea una de las que más me tocan las emociones y los miedos: una reflexión sobre la libertad de ser uno/a mismo/a.

Una libertad que va más allá de ser como eres sin importar lo que otros digan, sino que, aún importándote lo que digan, aún escuchando, aún si te muestran algo de ti que no habías visto y ahora lo ves, sigas sintiendo sólo amor y aceptación y te atrevas a seguir siendo igual.

No siempre sé si lo que los demás ven de mí es mío o es suyo. Siempre pienso que hay algo de los dos, algo que se les refleja de sí mismos y algo que hay en mí que se lo recuerda, pero según mi maleta se va vaciando, menos entiendo algunas reacciones, y muchas veces siento incluso ternura. Me sorprenden, como si fuera una niña jugando que no comprende que otros se enfaden por algo que he hecho.

Y quizá eso es lo más bonito, la inocencia. Ver la vida sin estar calculando a cada paso si lo que haces o dices es lo correcto, porque, simplemente, eres como eres. Y yo he calculado muchas veces ya.

Pero, a diferencia de cuando éramos niños, cuando estábamos tratando de aprender a vivir y comportarnos en este mundo y nos guiábamos por lo que los demás nos enseñaban, ahora el que guía es mi corazón, y mi propio deseo de libertad, la libertad de ser como soy, tanto si está bien visto como si no, tanto si es política o socialmente correcto como si no, tanto si es espiritual como si no lo es, tanto si lo comprendo como si no.

Antes teníamos las normas sociales. Ahora, además, parece que tenemos normas “espirituales”.

Hoy en día veo personas en el llamado “mundo espiritual” tratando de defenderse acusando a otros de “tener ego”, es decir, de no ser lo “suficientemente espirituales”… es como una especie de insulto, algo que, si estás en ese “camino espiritual”, parece que debería tocarte interiormente o hacer que te dieras cuenta de que “no lo estás haciendo bien”.

Cambian los nombres, pero son las mismas limitaciones internas: ser algo distinto, “mejor”, y si no lo eres, es “reprochable”.

Pero resulta que aceptar tu propio ego es lo que más paz interior te da. No tratar de cambiar ni un ápice de ti, ni mejorar, porque no hay nada que puedas ser mejor que lo que ya eres.

Y he observado que los mayores cambios se dan, precisamente, cuando no tratas de cambiar nada. Cuando te muestras como eres y, sea lo que sea que el espejo te devuelva, te atreves a mirarte, sólo mirarte. Ahí llega la aceptación. Y llega sola, porque mirarte del todo sólo lo puedes hacer con Amor. Entonces, el cambio es automático. Y no cambias para ser otra persona, o mejor, sólo sueltas lo que no eres y has querido ser para que los demás te acepten.

Porque ya no lo necesitas. Porque ahora te aceptas tú.

Y yo soy como esas olas, que van y vienen y, a veces, sin pretenderlo, sin enfado, sin intención, sólo por la propia fuerza y magnitud de quien soy, remueven los cimientos de arena sobre los que hemos construido nuestra imagen.

Hoy mi reflexión trata sobre la libertad, porque seguir decidiendo ser como soy, decir lo que pienso y como lo pienso, lo que veo, aún si eso remueve todas las emociones, de otros y mías, aún si la imagen que tienen de mí cambia o se refuerza, me ayuda a respirar.

No sabía que respiraba tan comedidamente hasta que encontré esta libertad.

No sabía cuánto aire cabía en mi maleta hasta que la vacié de condiciones.

Querido amigo, lo sé, tú ya habías visto esa ola y, aún así, sigues ahí, siempre ahí. Porque tus ojos son los de tu corazón. Porque tu boca también es libre para decir lo que ve, cuando lo ve, y tus oídos de escuchar cuando necesitas oír.

Gracias por ser la tierra bajo mis pies, y amar el agua.

7 Abril, 2015
por Margarita Álvarez
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Hoy, las estrellas bailan

Querido amigo, ¿has visto las estrellas esta noche? Bailan.

Bailan para nuestros corazones, que hoy han decido escuchar y expresarse.

Pequeñas cosas nos llevan a veces a limitarnos.

Pequeñas cosas que vamos reconociendo como parte del día a día. Que elegimos, porque amamos, y que al cabo de un tiempo ves que han ido desdibujando el color original.

Entonces nos volvemos a mover, y todo se sacude. Cada pequeña cosa que ya no pertenece a este lugar se va soltando y, poco a poco, el corazón comienza de nuevo a ver a sus amadas estrellas.

Y hoy, bailan para mí.

18 Febrero, 2015
por Margarita Álvarez
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Tú y yo

Querido amigo, hoy he leído un párrafo de uno de mis libros favoritos.

Uno de esos libros que te dan respuestas cuando tienes preguntas.

Tú y yo… si hay algo que estamos haciendo en esta Tierra es compartir… y compartirnos.

“Existe el conocimiento, y luego existe el acceso a ese conocimiento. Nosotros, todos nosotros, podríamos llenar páginas enteras de mensajes profundos. Pero, ¿eso los hace accesibles?, ¿llegarán al corazón de todo el mundo? Es ahí donde debe comenzar el mensaje. Con compasión. Con compasión limpia. (…) Por eso, debes tratar con ellos de tú a tú. (…) Porque, en esencia, esta energía que vamos a transmitir, esa historia que vamos a contar, ya se encuentra presente en sus vidas.”

– Solomon habla sobre reconectar tu vida – Epílogo

Eso estoy reaprendiendo… a ver que hay alguien al otro lado.