Hay proyectos que enamoran a primera vista, y este es uno: un fantasmita blanco, con mejillas rosadas y un caramelo de maíz en la mano, que se asoma desde el interior de una calabaza con tapa. Es un adorno de Halloween, pero también una cajita para guardar caramelos, pendientes o pequeños tesoros.
En esta guía te explico cómo tejerlo paso a paso y sin dar nada por sabido. Si nunca has hecho amigurumi, aquí aprenderás las técnicas básicas. Si ya tienes experiencia, puedes ir directamente al patrón en formato de tablas.
Un regalo para ti: este patrón es una idea de diseño propia que comparto contigo gratis. Es una propuesta recién salida del cuaderno, todavía sin tejer, así que te animo a tomarla como punto de partida: pruébala, ajústala a tu hilo y a tu mano, y hazla tuya. Si te sale algo distinto, ¡enhorabuena, has creado tu propia versión!
Sobre las imágenes: las fotos de este artículo son orientativas. Están generadas con IA para que te hagas una idea de la forma, los colores y el ambiente, pero no son fotos de la pieza tejida. El resultado real puede variar en forma, tamaño y textura según el hilo, el ganchillo y tu tensión.
Lo que vas a conseguir
Un fantasma de unos 6,5 cm de alto
Una calabaza-caja de unos 10 cm de ancho, con tapa, tallo, hoja y zarcillo
Unas 4 o 5 tardes de trabajo, según tu ritmo
Nivel: intermedio. Si dominas el punto bajo, sabes hacer un anillo mágico y te animas con un punto nuevo (el punto alto en relieve), puedes con él.
¿Qué es un amigurumi?
Amigurumi es una palabra japonesa que viene de tejer (ami) y de muñeco de peluche (nuigurumi). Son figuras de ganchillo que se tejen en espiral, en redondo, casi siempre con punto bajo, y se rellenan de fibra. Como el punto bajo es muy apretado, el relleno no se ve por los huecos.
Materiales, y por qué esos
Material
Para qué sirve
Algodón aran/worsted blanco (~30 g)
El fantasma. El algodón marca muy bien cada punto y da un acabado limpio.
Algodón aran/worsted naranja (~60 g)
La calabaza. Los puntos en relieve gastan más hilo.
Restos de marrón, verde, amarillo, naranja claro y rosa
Tallo, hoja, zarcillo, caramelo y mejillas.
Ganchillo de 3,5 mm
Para el fantasma. Es algo más pequeño que el recomendado para el hilo, para que el punto quede apretado y no se vea el relleno.
Ganchillo de 4 mm
Para la calabaza. Queremos un punto con más cuerpo.
2 ojos de seguridad de 8 mm
Los ojos negros. Se fijan con una arandela por dentro y no se sueltan.
Relleno de fibra
Para el fantasma, el tallo y las manitas.
Aguja lanera
Para coser las piezas y bordar la sonrisa.
Marcador de vueltas
Para no perderte. Vale un trozo de hilo de otro color.
Consejo: si tu hilo es más fino o más grueso, el resultado cambiará de tamaño. No pasa nada, pero haz siempre una prueba pequeña primero.
El vocabulario, explicado en algo entendible
Los patrones de ganchillo usan abreviaturas que pueden asustar. Esta es la traducción:
AM (anillo mágico): una forma de empezar en redondo sin dejar un agujero en el centro. Se hace un lazo, se teje dentro y luego se tira del hilo para cerrarlo.
pb (punto bajo): el punto básico del amigurumi.
aum (aumento): hacer 2 puntos bajos en el mismo punto. Sirve para que la pieza se ensanche.
dism (disminución): tejer 2 puntos juntos en uno solo. Sirve para que la pieza se cierre.
pa (punto alto): un punto más largo que el bajo. Lo usamos en las conchitas del volante del fantasma.
pbaj (punto bajísimo): un punto muy pequeño para unir o avanzar sin subir de altura.
cad (cadeneta): la cadena básica de ganchillo.
bt / bd (bucle trasero / bucle delantero): cada punto tiene arriba una “V” formada por dos hebras. La de atrás es el bucle trasero y la de delante, el delantero. Trabajar solo en una de ellas crea un pequeño escalón.
par (punto alto en relieve por delante): el punto que forma los nervios de la calabaza. Te lo explico más abajo.
cangrejo: un punto bajo que se teje hacia atrás, de izquierda a derecha. Da un borde trenzado.
Cómo leer las instrucciones:(2 pb, aum) ×6 significa “haz 2 puntos bajos y un aumento, y repite esto 6 veces”. El número que aparece al final de cada vuelta en el patrón es el total de puntos que debes tener. Cuéntalos: es la mejor forma de detectar errores a tiempo.
Las tres técnicas clave de este proyecto
1. Trabajar en espiral
En el amigurumi no se cierra cada vuelta. Sigues tejiendo sin parar y colocas un marcador en el primer punto de cada vuelta. Cuando llegues a él, ya has completado una vuelta. Así se evitan las costuras verticales.
2. Trabajar solo en el bucle trasero
Cuando el patrón dice “solo en bt”, mete el ganchillo únicamente por la hebra de atrás. La de delante queda libre y sirve para dos cosas:
En el fantasma, deja un anillo de bucles desde el que sale la falda ondulada.
En la tapa de la calabaza, marca las hileras horizontales que se ven en la parte de arriba.
3. El punto alto en relieve (par)
Es el punto nuevo del proyecto, y el que da a la calabaza su aspecto de gajos. Es un punto alto normal, pero en lugar de meterlo por arriba del punto de la vuelta anterior, lo tejes alrededor de su tronco:
Haz una lazada.
Introduce el ganchillo por delante del punto de la vuelta anterior, pásalo por detrás del tronco y sácalo de nuevo por delante.
Coge hilo y termina como un punto alto.
Al repetirlo en el mismo sitio vuelta tras vuelta, los pares se apilan y forman una columna en relieve que sube recta por la pared. Entre dos columnas quedan 2 puntos bajos lisos, y así tienes los nervios.
Paso a paso
Las vueltas exactas están en el patrón completo. Aquí te explico qué estás haciendo en cada fase.
Paso 1: el fantasma
Empieza por la base. Con hilo blanco y el ganchillo de 3,5 mm, haz un anillo mágico y ve aumentando vuelta a vuelta. Estás tejiendo un círculo plano que crecerá hasta los 42 puntos.
Levanta el cuerpo. La siguiente vuelta se teje solo en el bucle trasero. Ese es el punto clave: la pieza pasa de ser un círculo plano a ser un tubo. Después teje 9 vueltas sin aumentar ni disminuir y tendrás el cuerpo.
Coloca los ojos antes de cerrar. Colócalos en la V15, con 7 puntos de separación. Puedes probar con alfileres antes de fijarlos. Con los ojos más separados, el fantasma resulta más tierno.
Cierra la cabeza. Disminuye poco a poco para redondear la parte de arriba y rellena antes de terminar, con pequeños pellizcos de fibra, hasta que quede firme pero blando al tacto.
Teje la falda. Da la vuelta al fantasma y retoma el hilo en los bucles delanteros que dejaste libres. Teje dos vueltas que abren un poco la falda y una tercera de “conchitas”: cada conchita son 5 puntos altos en un mismo punto, entre saltos y puntos bajísimos. Es el detalle que le da su aspecto flotante.
Brazos y caramelo. Son piezas muy pequeñas. Rellena solo la parte de la mano, aplana el resto y cose los brazos a los lados. El caramelo de maíz es un conito de tres colores (blanco, naranja y amarillo) que va cosido a la mano del brazo de tu izquierda, con la punta blanca hacia arriba.
Cara. Borda una sonrisa pequeña con hilo negro, de 3 o 4 puntos de ancho, y marca las mejillas con un poco de hilo rosa. Este paso le da personalidad al muñeco, así que dedícale tiempo y prueba la posición con alfileres.
Paso 2: la caja de la calabaza
La base. Empiezas con un anillo mágico y aumentas hasta los 48 puntos. A partir de ahí los aumentos se espacian (V9 y V11) para que el fondo se curve hacia arriba y acabe en 60 puntos. Así la calabaza queda redondeada y no con el fondo plano.
Las paredes. Aquí empiezan los nervios. Cada grupo son 3 puntos: un par y dos puntos bajos. Teje cada par sobre el par de la vuelta anterior, para que las columnas suban rectas. Son 20 nervios alrededor. Con 4 vueltas en 60 puntos, la caja coge su barriga.
El cierre de la boca. Después vienen tres vueltas de disminución, dentro del patrón de nervios, que dejan la boca en 50 puntos. Una vuelta lisa de remate y la caja está lista. La boca mide unos 8 cm, lo justo para que entre el fantasma.
Paso 3: la tapa
La tapa se teje como un círculo que crece, todo en bucle trasero. Así quedan las hileras marcadas que se ven en la parte de arriba. Como los aumentos van siempre en el mismo sitio, aparecen 6 líneas que salen del centro.
Cuando llegues a los 60 puntos, cierra con una vuelta de punto cangrejo. Ese punto da el borde trenzado que se ve en las fotos.
Paso 4: tallo, hoja y zarcillo
Tallo: un cilindro marrón, más ancho en la base. Se teje desde la punta, se rellena y se cose con el lado ancho en el centro de la tapa.
Hoja: una hoja plana en punta que se teje alrededor de una cadeneta. Borda el nervio central con un verde más oscuro.
Zarcillo: una cadeneta con dos puntos bajos en cada eslabón. Se enrolla solo. Si lo envuelves en un lápiz unas horas, el rizo queda más marcado.
Paso 5: el montaje
Coloca al fantasma dentro de la caja y la tapa encima. Como la caja tiene unos 5,5 cm de fondo y el fantasma mide unos 6,5, pon un disco de relleno o de fieltro en el fondo para que asome por encima del borde, como en la foto de portada.
Los errores más comunes (y cómo evitarlos)
“Me salen más o menos puntos de los que debería.” Cuenta cada vuelta. Si te equivocas por uno, repasa la vuelta anterior para ver dónde se te pasó un aumento o una disminución.
“Los nervios no salen rectos.” Comprueba que cada par va sobre el par de la vuelta anterior. Si te descolocas un punto, la columna se tuerce.
“El par me queda muy apretado.” Tira un poco del hilo al sacar la lazada, o usa un ganchillo medio milímetro más grande solo para esos puntos.
“El fantasma no cabe en la calabaza.” Depende de la tensión. La falda mide unos 6,5 cm y la boca de la caja unos 8 cm. Si queda justo, disminuye un poco menos en las vueltas V17-V18.
“Se ve el relleno por los huecos.” Usa un ganchillo más pequeño en el fantasma o teje con más tensión. Con el algodón, un punto apretado es tu mejor aliado.
“La tapa se mueve.” Se apoya por su propio peso sobre la boca de la caja. Si se desplaza mucho, comprueba que la caja no se haya ensanchado de más en las últimas vueltas.
Ideas para personalizarlo
Cambia los colores. Una calabaza blanca, morada o verde da un aire muy distinto. Un fantasma gris también es simpático.
Cambia la expresión. Ojos sorprendidos, boca abierta, un guiño…
Sustituye el caramelo por una hojita, una arañita o una estrella.
Añade un gorrito o un lazo al fantasma.
Hazlo mini. Con hilo fino y ganchillo de 2 mm tendrás una versión para llavero.
¿Para qué sirve?
Decoración de Halloween para la estantería o el escritorio
Caja para guardar caramelos, pendientes o anillos
Un regalo pequeño y muy personal
Un detalle para mesas de fiesta
Preguntas frecuentes
¿Puedo hacerlo con lana? Sí, pero el algodón da un acabado más nítido y los nervios se ven mejor. Con lana, el resultado será más blando y algo más grande.
¿Es seguro para niños pequeños? Los ojos de seguridad están bien fijados, pero para menores de 3 años es mejor bordar los ojos en lugar de usar ojos plásticos.
¿Cuánto tiempo lleva? Entre 6 y 10 horas en total, según tu experiencia.
¿Se puede lavar? Es mejor limpiarlo a mano con un paño húmedo. Al llevar relleno y ojos de plástico, no conviene meterlo en la lavadora.
No sé hacer el anillo mágico, ¿qué hago? Puedes sustituirlo por 2 cadenetas y 6 puntos bajos en la primera cadeneta. El resultado es casi igual, aunque el centro queda menos cerrado.
Nunca he hecho un punto en relieve, ¿es muy difícil? Se aprende en un par de intentos. Practica antes en una muestra pequeña: 10 puntos bajos por vuelta, y en la tercera vuelta, un par cada 3 puntos.
Antes de terminar
Un patrón se pule con la práctica. Si algo no te cuadra con tu hilo, ajústalo: quita o añade una vuelta, cambia de ganchillo, prueba otro color. Ese es el verdadero secreto del amigurumi.
Si te animas a tejerlo, cuéntanos cómo te ha ido y enséñanos tu versión: tus ajustes y tus colores pueden inspirar a otras personas, y con tus comentarios iremos mejorando la idea entre todos.
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