Cómo improvisar cuando no tienes las herramientas adecuadas (según la Reina de Corazones)

Todos hemos estado ahí: quieres hacer algo, no tienes la herramienta adecuada, e improvisas con lo primero que pillas a mano. La Reina de Corazones de Alicia en el País de las Maravillas se enfrentó exactamente a ese problema… y lo resolvió de la peor forma posible.

El problema: una partida de cróquet sin material de cróquet

En el libro, la Reina organiza una partida de cróquet en su jardín. Hasta aquí, normal. El problema es que a nadie se le ocurrió comprar mazos ni bolas, así que la solución fue tirar de lo que había disponible en el jardín en ese momento:

  • Los mazos son flamencos vivos, que hay que sujetar boca abajo y doblar por el cuello para golpear con la cabeza
  • Las bolas son erizos, que se desenrollan y se van andando en cuanto les apetece
  • Los aros son soldados de la Reina, doblados por la mitad, que se levantan y cambian de sitio cuando quieren

El resultado es, literalmente, imposible de jugar: en cuanto Alicia consigue enderezar a su flamenco, su erizo ya se ha ido a otra parte del césped, y el aro que tenía delante se ha puesto a caminar en dirección contraria.

La lección de improvisación (que no deberías seguir)

Es fácil sacarle una moraleja tipo “con imaginación se puede jugar con cualquier cosa” — pero la escena en realidad es una crítica al caos y a la falta de organización, no un elogio. La Reina no ha “improvisado con ingenio”: ha convertido una tarde de jardín en un caos absoluto porque nadie preparó nada de antemano, y encima se enfada con todo el mundo por no saber jugar a un juego que ella misma ha hecho imposible.

Así que si alguna vez te toca improvisar sin las herramientas adecuadas, que la partida de cróquet de la Reina de Corazones sea tu ejemplo de qué no hacer: los flamencos y los erizos tienen la mala costumbre de irse por su cuenta justo cuando más los necesitas.

Por qué es una de las escenas más memorables del libro

Es también una de las imágenes más reproducidas de toda la obra —tanto en ilustraciones clásicas como en la propia película de Disney—, seguramente porque combina dos cosas que funcionan siempre juntas: una situación cotidiana reconocible (un juego de jardín) y un giro absurdo que la vuelve imposible de olvidar.

Más caos con lógica propia

Esta escena comparte espíritu con la carrera del Dodo, donde todo el mundo gana sin que exista ni línea de meta ni reglas claras. Puedes ver el resto de frases del libro en la entrada principal de frases de Alicia.

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